Qué es y qué contiene
El Pasaporte de Neurodiversidad es un documento personal y portátil que recoge, de forma estructurada, las necesidades, preferencias y ajustes razonables de una persona neurodivergente en el entorno laboral. Su origen está en el sistema sanitario del Reino Unido, donde organizaciones como el NHS lo han adoptado formalmente como herramienta para mejorar la atención a personas autistas y con otras condiciones neurodivergentes, y desde ahí ha saltado con fuerza al mundo de la empresa. En su versión laboral incluye el perfil neurodivergente de la persona, su estilo de comunicación preferido, los entornos o situaciones que pueden generarle dificultades, los ajustes ya acordados con la empresa, y cómo prefiere recibir información o feedback. Lo que lo distingue de un informe médico es que lo elabora y lo posee la propia persona, que decide qué comparte, con quién y cuándo. No es un diagnóstico. Es una guía de uso para trabajar bien juntos.
Por qué es tan útil para la persona neurodivergente
Una de las situaciones más agotadoras para alguien neurodivergente en el trabajo es tener que explicar sus necesidades desde cero cada vez que cambia de manager, de equipo o de empresa. El pasaporte elimina esa repetición. En lugar de volver a justificar por qué necesita instrucciones escritas, por qué el open space le genera sobrecarga sensorial, o por qué prefiere recibir el feedback de una manera concreta, la persona puede compartir el documento y centrarse en hacer su trabajo. Tiene también un efecto menos visible pero igual de importante: obliga a articular y reconocer las propias necesidades, un proceso que para muchas personas diagnosticadas tardíamente, o que han pasado años enmascarando, supone un primer paso genuino de autoconocimiento. Como señalamos en nuestro artículo sobre ajustes razonables en el entorno laboral, la conversación sobre necesidades es mucho más fácil cuando existe un marco claro y neutral para tenerla.
Por qué es una herramienta valiosa para las empresas
Desde el lado de la organización, el pasaporte resuelve uno de los problemas más comunes en la gestión de equipos neurodiversos: la falta de información concreta y accionable. Muchos managers quieren apoyar a sus colaboradores neurodivergentes pero no saben cómo hacerlo sin cometer errores, sin invadir, sin preguntar lo que no deben. El pasaporte les da exactamente eso: un punto de partida claro, co-diseñado con la propia persona, que especifica qué ayuda y qué no. Reduce la ambigüedad, acelera la puesta en marcha de ajustes y evita que cada manager tenga que improvisar desde cero. Según el informe Neurodiversity Index 2026 de City & Guilds y Do-IT Solutions, uno de los factores que más separa la percepción de los empleadores de la experiencia real de sus empleados neurodivergentes es precisamente la ausencia de sistemas estructurados de comunicación de necesidades. El pasaporte es una respuesta directa a esa brecha.
Cómo obtenerlo: pasos concretos
El proceso es sencillo, pero requiere reflexión previa, y el resultado varía según la condición: una persona autista tenderá a incluir información sobre procesamiento sensorial y necesidad de previsibilidad; alguien con TDAH se centrará en gestión del tiempo y estructura de instrucciones; una persona con dislexia incluirá preferencias sobre formatos escritos y herramientas de apoyo. El punto de partida es hacerse algunas preguntas clave: ¿qué situaciones del trabajo me generan más dificultad? ¿Qué ajustes me ayudan de verdad? ¿Cómo prefiero recibir instrucciones o feedback? Las respuestas forman el núcleo del documento. Existen plantillas gratuitas disponibles, tanto en el ámbito sanitario como en el laboral. Lo importante es que el formato sea claro, editable y fácil de actualizar, porque las necesidades cambian con el tiempo, con el puesto o con el equipo. En cuanto al momento de compartirlo, la decisión es siempre de la persona: muchas esperan a haber establecido una mínima confianza con su manager o equipo de RRHH antes de entregarlo, y eso es completamente válido. El pasaporte solo funciona si la cultura de la empresa lo hace seguro, algo que en 2026 sigue siendo un reto real: un 70% de los empleados neurodivergentes encuestados por Understood.org sigue temiendo que revelar su condición tenga consecuencias negativas en el trabajo. El documento es la herramienta, pero la cultura de seguridad psicológica es lo que lo hace posible.


