Sobrecarga sensorial en el trabajo: los olores

Muchos individuos neurodivergentes pueden ser sensibles a los olores, a la luz, el sonido u otros estímulos sensoriales. La sensibilidad a los olores puede manifestarse de diferentes maneras, desde molestias ante un olor muy fuerte, hasta experimentar dolor físico o migrañas provocadas por una fuerte intensidad.

La neurodivergencia se refiere a las variaciones naturales en el cerebro humano con respecto al desarrollo neurológico, la cognición y el comportamiento. Esto incluye condiciones como autismo, TDAH, síndrome de tourette, dislexia y otras. La sensibilidad a los olores, también conocida como hiperosmia, es una reacción común entre personas neurodivergentes con una alta sensibilidad a este estímulo externo.

La sobrecarga sensorial olfativa, puede tener un impacto significativo en las personas neurodivergentes en el lugar de trabajo pero se puede gestionar para crear un entorno de trabajo más inclusivo y cómodo.

Tipos de sensibilidad olfativa

  • Hipersensibilidad: Muchas personas neurodivergentes, especialmente aquellas con autismo o TDAH, pueden tener una sensibilidad aumentada a los olores. Esto significa que ciertos olores, incluso los que otras personas consideran leves o inofensivos, pueden resultar extremadamente molestos o distractores.
  • Hiposensibilidad: Algunas personas pueden experimentar hiposensibilidad, lo que significa que tienen una respuesta reducida a los olores. Esto puede llevar a que necesiten olores más fuertes para percibirlos, aunque es menos común.

Impacto en el bienestar y la productividad

La sobreestimulación es un estado provocado por un exceso de estímulos sensoriales. La persona que padece sobreestimulación se siente abrumada por la información de sus sentidos y se esfuerza por procesar el entorno.

Los sentidos son como mensajeros dirigidos al cerebro que proporcionan información referente al entorno. El cerebro procesa esta información e indica al cuerpo que reaccione a los estímulos. Cuando existe una gran cantidad de información sensorial, el cerebro puede tener dificultades a la hora de interpretar todo a la vez y es posible sentirse abrumado o sobreestimulado. El cerebro se agobia con tantos datos y no puede centrarse en procesar nada.

Las consecuencias de esta sobrecarga olfativa¹ pueden ser las siguientes:

  • Distracción y desconcentración: Olores fuertes o desagradables pueden ser una fuente constante de distracción, dificultando la concentración y la productividad.
  • Estrés y ansiedad: Olores desagradables o intensos pueden aumentar los niveles de estrés y ansiedad, especialmente si son persistentes y difíciles de evitar.
  • Malestar físico: Olores fuertes pueden causar dolores de cabeza, náuseas o malestar general, afectando negativamente el bienestar físico de las personas neurodivergentes.

Fuentes comunes de olores en el lugar de trabajo

  • Productos de limpieza: Los productos de limpieza con olores fuertes pueden ser problemáticos. Optar por productos sin fragancia o con fragancias suaves puede ayudar.
  • Comidas y bebidas: Las áreas de cocina o comedor pueden ser fuentes de olores intensos. Establecer zonas designadas para comer y asegurarse de que estén bien ventiladas puede minimizar la dispersión de olores.
  • Perfumes y colonias: Los productos personales con fragancias fuertes pueden ser molestos para algunas personas. Promover una política de fragancias mínimas o sin fragancias puede ser beneficioso.

Adaptaciones y estrategias para un entorno más inclusivo

  • Políticas de fragancia mínima: Implementar políticas de «lugar de trabajo libre de fragancias» o «fragancia mínima» para reducir la cantidad de olores fuertes en el entorno.
  • Ventilación adecuada: Asegurarse de que el espacio de trabajo esté bien ventilado para dispersar rápidamente los olores. Esto incluye el uso de sistemas de ventilación eficientes y la posibilidad de abrir ventanas cuando sea posible.
  • Zonas de descompresión: Crear espacios tranquilos y sin olores fuertes donde las personas puedan retirarse si necesitan un descanso de los olores del entorno.

Educación y conciencia

  • Formación del personal: Educar a todos los empleados sobre la sensibilidad olfativa y cómo pueden ayudar a crear un entorno más cómodo para todos. Esto incluye la comprensión de las políticas de fragancia mínima y la importancia de la ventilación.
  • Comunicación abierta: Fomentar una cultura de comunicación abierta donde las personas se sientan cómodas expresando sus necesidades y preocupaciones respecto a los olores en el lugar de trabajo.

Productos y materiales

  • Selección cuidadosa: Utilizar productos de limpieza, materiales de oficina y productos personales que sean conocidos por tener olores mínimos o sin olores.
  • Alternativas naturales: Considerar el uso de alternativas naturales y sin fragancias en lugar de productos químicos fuertes.

Fuente: Sensory and information inputs overload: Behavioral effects, Z.J. Lipowski 1

Conclusión

Crear un entorno de trabajo que tenga en cuenta las sensibilidades olfativas de las personas neurodivergentes no solo mejora su bienestar y productividad, sino que también contribuye a un ambiente laboral más inclusivo y respetuoso para todos.

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